Ciro
Añez Núñez.
Teniendo en cuenta que el
positivismo jurídico se encuentra fuertemente arraigado en Latinoamérica, en mi
anterior artículo de opinión bajo esta óptica expliqué brevemente que no todo
lo legal es ético y los efectos de la hiperlegislación.
Ahora bien, desde un punto
de vista económico resulta que el Derecho no tiene independencia ontológica
frente al ser humano; de ahí que también no todo lo legal es ético pues las
normas jurídicas existen en la medida que son ellas obedecidas, por lo tanto, la
moralidad están en las personas y no en las instituciones (como el Derecho) pues
éstas últimas cumplen funciones económicas.
Richard
Posner en su libro “la economía de la jurisprudencia” explica que un juicio o
litigio judicial viene a ser un sustituto del mercado, dado que es un sistema institucional
hecho para sustituirlo cuando éste no puede resolver un conflicto; esto ocurre cuando
el mercado resulta incapaz en determinar quién puede darle un uso más valioso a
un bien, por consecuencia ganará un litigio judicial quien hubiera demostrado y
atribuido aquella mayor valoración de uso al bien en disputa. De esta manera, el juzgador
se convierte en un maximizador de utilidad social.
