domingo, 23 de diciembre de 2018

Nuevo año, nuevas oportunidades.

Ciro Añez Núñez


Recientemente tuve la grata experiencia de participar conjuntamente con el Lic. Waldo López (economista) en el Anuario 2018 realizado por “El Deber” Radio. Conversamos sobre el Derecho Penal Económico y de la Empresa, delitos financieros, delitos de corrupción con la especial mención sobre el desfalco y la apropiación indebida de fondos financieros ocurrido en el “Banco Unión” (sustracción de más de 37, 6 millones de bolivianos). 

Cabe recordar que la Ley Nº 393 (Ley de Servicios Financieros de fecha 21 de agosto de 2013)  tiene la posibilidad de responsabilizar a las personas jurídicas; sin embargo, en este caso en particular, no existe una investigación penal bajo ese enfoque de responsabilidad siendo que se evidencia la inexistencia de un programa de cumplimiento normativo (Corporate Compliance) al interior de la persona jurídica, la carencia total de controles adecuados que eviten o minimicen la posibilidad de comisión de delitos financieros, determinar el origen de los fondos apropiados indebidamente además que no es posible que tales hechos delictivos sean cometidos "principalmente" por una sola persona dentro de la entidad bancaria conforme a su organigrama y estructura jerárquica.

La Ley Nº 393 en vigencia establece las siguientes sanciones a las personas jurídicas: suspensión temporal de autorización para apertura de nuevas oficinas, sucursales, agencias u otros puntos de atención al público; prohibición temporal o definitiva para realizar determinadas actividades; suspensión temporal o definitiva e inhabilitación de directores, síndicos, gerentes, administradores y apoderados generales; y, revocatoria de licencia de funcionamiento. La cancelación o revocatoria de la licencia de funcionamiento de una entidad financiera así como la suspensión, prohibición e inhabilitación definitiva del ente infractor.

El 2018 ha sido un año con muchos hechos de violencia, corrupción, entre otras situaciones perversas pero a pesar de todo ello, no debemos ver solo lo malo sino también tratar de rescatar algunos hechos positivos, entre ellos, cabe resaltar el mayor compromiso que demostró la sociedad sobre su propio destino contra el debilitamiento y el atropello a la democracia, a los derechos y libertades individuales, marcando la ruta y la agenda política; una muestra de aquello por ejemplo fue haber logrado en fecha 25 de enero de 2018, la abrogación del Código del Sistema Penal dada la amenaza que la sociedad advirtió sobre dicho cuerpo normativo.

El 2019 sin duda alguna será un año eminentemente político y probablemente con  complicaciones y distracciones por las elecciones generales; por lo tanto, debemos tomar tiempo de calidad para evaluar nuestra situación actual y asegurarnos que los hábitos que hemos permitido que tomen lugar en nuestra vida, en verdad, nos estén llevando en la dirección correcta.

Debemos asegurarnos que los hábitos que tenemos para pensar y para tomar decisiones son preactivos (consiste en prepararse para los cambios del futuro) y reactivos (buscar la mejor manera de reaccionar) a los procesos de la vida.

Como ciudadanos nuestra brújula para dicho sendero es la de incentivar y promover la individualidad, las libertades, la ética del carácter y el espíritu crítico (que sean éstos cada vez más fuertes basados en principios y valores morales para contrarrestar y frenar los actos de tiranía además que posibilitan mayor dinamismo y flujo de ideas, creatividad e innovación); proteger y defender las libertades individuales y nuestros derechos; apostar por la educación de calidad con integridad para alcanzar el desarrollo; ser solidarios y proactivos con los más débiles frente al abuso de poder; mayor descentralización y división de poderes públicos; más libertad económica sumado a un mayor control social a la función pública.

La prosperidad no consiste únicamente en crecimiento económico y menos aún se debe confundir crecimiento con desarrollo. Como vemos es tarea de todos trabajar en los sustratos, en las bases que permiten el desarrollo y la prosperidad con integridad sin olvidar que la ética del carácter es la que permite gestar confiabilidad, la cual da lugar a la confianza. Confianza y confiabilidad son la base del liderazgo y  son el fundamento de la efectividad verdadera.


Con Marcelo Huanca, Jefe de Prensa de "El Deber" Radio.


Con el Lic. Waldo López.