sábado, 28 de marzo de 2020

CORONAVIRUS PUEDE TAMBIÉN MATAR EMPRESAS.

Ciro Añez Núñez.

Según informes especializados, el gran problema del coronavirus no está en su mortalidad humana pues según datos estadísticos indican que es muy baja (del  1 al 3%) y la misma se traduce según la demografía de cada país siendo los adultos mayores el grupo de mayor riesgo. De allí que no debe existir pánico en la sociedad pero tampoco debemos ser imprudentes poniendo en riesgos a todos en especial a los más vulnerables.

Entonces el verdadero drama está  en que aproximadamente el 15% de los afectados van a necesitar de algún tipo de atención hospitalaria, desde lo más básico hasta un respirador artificial y resulta que en general ningún sistema de salud, sea privado o público, tiene capacidad de atender a todos ellos. Por eso con el aislamiento se busca evitar que todos se enfermen al mismo tiempo, con lo cual no se descarta que en algún momento, todos podríamos enfermarnos pero no al mismo tiempo.

En el ámbito económico, es lógico suponer que todo aislamiento absoluto (cuarentena total) provoca un impacto en la economía y en las finanzas. Economistas, agencias internacionales y bancos de inversión han advertido que una recesión económica global está en camino.

Advirtamos que en el mundo ya muchas empresas empezaron a aplicar recortes, despidos o reducir sueldos y jornadas. En países como Brasil, por ejemplo, ya se menciona que el coronavirus probablemente aniquile más empresas que personas naturales, lo cual debe motivarnos a buscar medidas ingeniosas acorde a nuestra realidad.   

Ante esta preocupante situación, es hora que entre todos seamos más proactivos y creativos, modulando los modos de hacer, de ser y de proceder que antes nos eran muy habituales.

Los diferentes sectores productivos del país con sus respectivos expertos y asesores economistas (Ej.: Confederación de empresarios privados, CAINCO, CADEX, entre otros más) amerita que realicen propuestas, sugiriendo medidas creativas que sean capaces de convertirse en políticas económicas que mitiguen el impacto económico evitando caer en simples especulaciones, en medidas populistas, estatismo y tampoco se debe desfallecer desesperados con fatalismo total pesimista. No es cuestión de criticar y perder el tiempo en vanas elucubraciones carentes de propuesta.

El gobierno central debe necesariamente escuchar a los distintos representantes del sector empresarial, máxime si urge una comisión de abastecimiento para la población durante y posterior al confinamiento forzado. Es también el momento de una verdadera reforma tributaria  encaminada hacia la eliminación de las exoneraciones tributarias, ampliación de la base tributaria bajando significativamente las tasas impositivas, luchando eficazmente contra la evasión y simplificando sustancialmente los trámites administrativos no únicamente para el pago de impuestos sino promoviendo tal situación para todo el aparataje estatal. Y así sucesivamente que existan más propuestas que vayan sugiriendo los diferentes sectores productivos del país en bloque.

Tengamos en cuenta que la economía jamás mejorará si no hay trabajo ni productividad, es decir, mientras exista encierro total por mucho tiempo más se acentuará la recesión económica.

Hasta que no exista la vacuna para este virus (el cual es muy contagioso) es menester proteger a los adultos mayores mediante el aislamiento asistido, mientras tanto, podríamos analizar mediante un equipo multidisciplinario, la factibilidad de que algunas actividades sean paralizadas por determinados periodos posibilitando que paulatinamente varios sectores vuelvan a cada semana, dejando para último momento el retorno de los niños (el uso de la educación virtual es fundamental en dicho proceso para primaria y secundaria, con el ajuste correspondiente del valor de las pensiones escolares. A diferencia de la etapa preescolar donde se debiera tener una mayor consideración tanto en lo económico - reducir las pensiones significativamente siendo realistas por el servicio proporcionado - como las pretensiones proyectadas para el nivel correspondiente, máxime si en esta etapa se miden determinadas situaciones de desarrollo que no pueden ser ofrecidas ni medidas en ambientes virtuales y son finalmente los padres los que tendrán la tarea de efectuar todo el proceso) y de igual forma las universidades en lo que concierne al sistema presencial.

Aquellas zonas, barrios y/o ciudades más afectadas podrían ser aisladas pero siempre volviendo después algunos sectores a cada semana. De esa manera,  si bien podrá existir contagios (pues como dijimos, lamentablemente, los contagios podrían ser inevitable) pero será a lo largo del tiempo pero no así todos al mismo tiempo.

Ahora bien, advirtamos, toda crisis genera oportunidades, es así por ejemplo, que ya no es novedad que varias empresas según  su rubro aplica el teletrabajo, potenciando el uso de herramientas de comunicación como Skype, WhatsApp, Google Hangouts o el uso de plataformas para webinars, videoconferencias (Zoom, Slack, Webex, Gotomeeting, etc.). En este aspecto, es necesario exigir a las compañías que briden un mejor servicio de internet pues ésta es clave para un buen desempeño. 

Debe incentivarse la formación online tanto en escuelas como universidades. Del mismo modo, el trabajador debe ser capacitado para el uso de dicha tecnología y las empresas contratar un buen proveedor de dichos servicios.

Es el momento de apostar por una economía del conocimiento pero eso no llegará de un día para el otro, es con educación de calidad y aprendizaje de tecnologías por ende es el momento de apuntalarlo con una visión integral pues ésta abarca una variedad de rubros, entre ellas empresas tecnológicas, de investigación y desarrollo, informáticas, telecomunicaciones, nanotecnología, robótica, etc., siendo éstas generadoras de empleos, exportaciones, crecimiento e impulsan a todos los sectores productivos del presente y del futuro.

Existen otras iniciativas como las del economista salvadoreño Manuel Hinds, quien sugiere que los gobiernos orienten su ayuda económica a mantener vivas las empresas que paguen el total, o una parte suficiente, de los salarios a todos los trabajadores que tengan que quedarse en la casa, por aislamiento personal o porque el gobierno ha ordenado el cierre de sus actividades.

Hinds aduce que para lograr esto es necesario que sean transferencias directas de dinero con exenciones temporales de impuestos (asociadas con el número de empleados mantenidos en la inactividad) pero que no generan deuda. Préstamos no tienen el efecto deseado porque cargan a las empresas con mayores pesos financieros y disminuyen su capacidad de mantener el empleo. Los instrumentos para transferir fiscalmente estos recursos pueden discutirse después. Igualmente debe discutirse exhaustivamente la manera en la que este, y otros procesos discutidos aquí, serían auditados.

Estas y otras propuestas más, deben ser puestas en conocimiento público y el gobierno central analizarlas y generar políticas económicas de forma pronta y oportuna, evitar caer en el populismo ni seguir agigantando al Estado, lo cual implica mayor gasto público.